Francisco Saravia
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Francisco Propicio Saravia Da Rosa, Pancho, fue el séptimo hijo de matrimonio de Francisco Saravia, Don Chico y Doña Propicia Da Rosa.Niño de carácter dócil y reservado según su madre fue de los que siempre se mostro más dispuesto a dar una mano en las tareas del hogar. Con el mismo nombre de su padre, sin embargo no fue el de los que más se le parecía, pues careció del carácter duro de este. Tuvo una instrucción educativa medio y siempre manifestó interés y curiosidad por todos los acontecimientos que se desarrollaban en la comarca y en el mundo. Siempre se manejo con ecuanimidad tanto en el orden económico como en el político. Trabajador y serio. Se interesó y participó de los hechos políticos de su época siguiendo los pasos de sus hermanos mayores. Tal vez y sin el ímpetu y el liderazgo de estos pero si con la mayor devoción filial y partidaria y fue un militante de primera línea. Se casócon Doña Segunda Camejo Y tuvo siete hijos: Ramón, Ponciano, Flora, Jacinta, Prebisteriana, Alaide y María. Buen padre y esposo, tenía un gran cariño por la vida de hogar tanto por su familia como por el personal y allegados a su establecimiento, al que siempre tenía presente en todos sus recuerdos. La cocina y el amargo en la conversación tranquila con su gente y los momentos de esparcimientojugando al truco.
Hombre sensible y de sonrisa muy cálida y voz juvenil. Tranquilo y nostálgico de formas de ser muy amable y lenguaje correcto y atractivo, amigo del medio y de la gente, le caía bien a todos. Sin embargo era un hombre de una sola palabra y claro y firme en susresoluciones, siendo recio e implacable en el combate.
Coronel de la famosa División Treinta y Tres, usaba comúnmente poncho como Aparicio y sombrero con una gran divisa que en letras doradas decía: “TODO POR TI PATRIA MÍA.” Le gustaba ser de los primeros en estar pronto en cuanto el clarín sonaba, pues después de amarguear observaba personalmente los preparativos de su tropa. Observando a sus hombres y escuadrones desfilar alineados con sus jefes, todos bien armados y sobre buenos caballos. Pancho fue toda la vida un paisano sencillo, de hábitos caseros, dedicado por completo a unja vida patriarcal y amplia, a quien Aparicio sacó de sus costumbres apacibles para llevarlo a las actividades político - militares. Se le incorporó en el combate de Tarariras y de inmediato, Aparicio, lo promvió a recibir el bautismo de fuego, destacándolo en la vanguardia contra el General Benavente en la acción de armas mencionada. Después de la paz, Aparicio lo designo comandante militar de los blancos de Treinta y Tres, poniéndolo frente a Basilicio, que era el jefe del Partido Colorado de esa zona de la República. "Corría en el Departamento de Treinta y Tres, la siguiente anécdota: un buendía, durante el gobierno del señor Cuestas, se le ofreció la Jefatura Política del Departamento citado. El hombre oyó la oferta luego de haber el comisionado agotado razones convincentes para que aceptara el elevado cargo, Pancho le contestó, lanzado la bulliciosa carcajada peculiar de los Saravia, risa única, estrepitosa e inconfundible. En la campaña de 1904 recibió una herida en una pierna que le trajo complicaciones graves, falleciendo de un envenenamiento de la sangre.

     
 
Baería de cañones del Ejercito Revoluccionario